La garçonne

La figura andrógina de la garçonne es la que mejor retrata a la mujer moderna que se desarrolló en la década de 1920. Es el paradigma de una mujer que, utilizando la moda como herramienta, luchó por su libertad personal. Quitarse el corsé, cortarse el pelo, vestir pantalón fueron su manera de demostrar a la sociedad que nacía una mujer nueva con el firme deseo de ser lo que quisieran ser, al margen de lo que la sociedad esperaba y exigía de ellas.
Tamara de Lempicka, Retrato de la duquesa de La Salle, 1925. Recuperado de: https://obrasmaestras123.blogspot.com/2014/10/retrato-de-la-duquesa-de-la-salle.html
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Pero la historia se ha olvidado de las mujeres del periodo de entreguerras que lucharon por la igualdad intentando difuminar las fronteras entre la masculinidad y la feminidad, creyendo que es en el presente cuando se ha conseguido la mayor cuota de igualdad de la historia. Pero esta historia se ha olvidado de aquella figura femenina que ataviada con ropa masculina paseaba desprendiendo una apabullante (determinante) seguridad y una flagrante (segura) determinación por las calles de un París que aún dejaba ver las heridas infligidas por la Gran Guerra. Pero esta mujer bautizada como garçonnepor el escritor francés Victor Magueritte[1] vendría a encarnar ese resurgimiento de París de entre los escombros. La garçonne es una mujer hecha a sí misma, una mujer que durante la guerra supo estar a la altura de las circunstancias, supo ocupar el lugar que hasta entonces había pertenecido injustamente solo a los hombres.
A comienzos de siglo, las mujeres coinciden en un esfuerzo para desarrollar su personalidad: en el caso concreto de Chanel, emprendiendo una revolución artística del cuerpo y el vestido que acercaba a las mujeres los mismos ideales de la androginia estilizada que se expresa en el atuendo de la garçonne, figuración asexuada de lo femenino que está en las antípodas de las redondeces sonrosadas que inscriben al conjunto de las mujeres en ese momento relativamente breve de la vida de algunas de ellas que supone la gestación. Al esquivar la asociación de las mujeres con un vientre materno, la expresión estética de las garçonnes sugiere lo asexual, en tan andrógino e individualista como novedosa, tanto que quizás no existan precedentes en la historia de Occidente de un recurso tan conscientemente politizado a la fuerza significativa de los cuerpos y sus apariencias visuales. (Expósito García, 2016, pág. 135) 
Mujer vestida al estilo garçonne. Recuperado de: http://www.agenteprovocador.es/publicaciones/el-provocador-encanto-de-la-garconne
La garçonne buscaba al vertirse de hombre una masculinización que le permitiera superar su posición de inferioridad. Para hablar de esta figura hay que recoger la idea que se desarrollaba en el apartado anterior, la idea de que la moda es más de lo que se puede ver, que está muy alejada de esa frivolidad que se le quiere achacar, que trasciende y va más allá, que puede ser considerada un arte, pues crea y en muchas ocasiones se inspira en otras manifestaciones artísticas como la pintura; puede ser, incluso, considerada desde un punto de vista político, pues refleja la época en la que vive.
Esta mujer nueva masculinizada nace en el periodo de entreguerras y son coetáneas de las flappers de Estados Unidos. Aunque presentan algunas diferencias en el vestir: las flappers no vestían como los hombres, aunque sí actuaban como ellos, es decir, fumaban, bebían, conducían; en cambio, las garçonnes sí vestían totalmente masculinizadas aunque eran tremendamente femeninas (Expósito García, 2016).
The 1920s witnessed new forms of female identity that defied the traditional image          of “la mere du foyer” in very visible ways. Men who returned from the war expected to  find the demure wives and sisters they left behind, but instead confronted the short skirts and short hair of la femme moderne, who looked nothing like their mothers. Monique Lerbier, the heroine of Victor Margueritte’s 1922 novel “La Garçonne” was the prototype for this image. Monique seemed to embody French Women’s rejection of the idyllic image of prewar France that reassured men during the war. She was socially active and sexually promiscuous, and she immersed herself in a world of vice that had long been men’s exclusive domain. According to her critics, la femme moderne was decidedly less feminine than previous traditional notions dictated and she infringed on French men’s already bruised masculinity. (Lee, 2014)
La garçonne era una mujer que decisivamente quería romper con la mujer del siglo pasado, la mujer que orgullosa mostraba sus redondeces distribuyéndolas por el cuerpo gracias al corsé. Ahora, el nuevo paradigma de mujer, la mujer moderna, vendía la delgadez e incluso utilizaba una faja para disimular sus atributos femeninos.
En París, con la garçonne, reinaba la androginia y la liberación del cuerpo de la mujer. Tras la guerra esta figura asexuada era la esencia misma del momento histórico que se estaba viviendo y Coco Chanel estaba dispuesta a vestir, entre otros motivos, porque ella también lo era. Esta diseñadora detestaba que las mujeres fueran vestidas con esos vestidos recargados llenos de feos colores y sombreros que parecían nidos de pájaros. Coco Chanel es el mejor ejemplo de que la moda tenía algo que decir en todo lo que estaba ocurriendo, que la moda era algo más que combinar vestidos imposibles con sombreros pomposos (Seeling, 2000).

Ella era el mejor ejemplo de garçonne que podríamos encontrar en aquella época, era una garçonne independiente que se había hecho a sí misma, que a pesar de tenerlo todo en contra llegó a la ciudad y triunfó. En 1917 comenzó a cortarse en pelo de manera progresiva hasta que llegó un momento en que ya no quedaba rastro de su voluminosa melena. El corte Bob que lucía Coco Chanel se convirtió en otro símbolo de la garçonne y que a una chica le dijeran que se parecía a un hombre se convirtió de repente en un cumplido. Chanel y su pelo corto a lo Bob marcaban el camino hacia la libertad y la independencia, su moda se inspiraba en la mujer trabajadora y su estilo era tan austero que se terminó llamando estilo pobre. Chanel consiguió vestir a las mujeres de clase alta como chicas humildes, incluso consiguió que el color dedicado exclusivamente para el luto se convirtiera en signo de elegancia: el negro (Expósito García, 2016).
El corte de pelo Bob no era un acto superfluo y vacío, muy lejos de esa idea era el realidad no acto político y social, era una ruptura de esquemas convencionales, era una patada al pasado. Igual que Coco Chanel, muchas escritoras, intelectuales e, incluso, trabajadoras olvidaron el pasado a base de tijeretazos a sus largas y femeninas melenas. Empezaron unas pocas valientes a las que les siguieron muchas más y tras la Gran Guerra la popularidad de este corte era ya un hecho consumado. No por ello dejó de ser controvertido, esta nueva imagen de las mujeres creaba una clara ambigüedad sexual con la que los hombres no estaban cómodos, pues esta nueva mujer hacía tambalear los cimientos de la sociedad donde los sexos estaban claramente diferenciados (Expósito García, 2016).
Algunas mujeres conseguían liberarse del matrimonio, pero no podían evitar estar bajo la subordinación de un jefe.
Pero sí hay otro elemento, además del corte de pelo Bob, que caracteriza a esta mujer moderna que llenó las calles de París en el periodo de entreguerras es el pantalón.
La garçonne, con su espíritu de cambio y transición hacia la ansiada libertad, adoptó la prenda masculina por antonomasia: el pantalón. Esta prenda empoderaba a la mujer moderna que ocupaba ahora el escenario de las calles parisinas. Esta mujer se sentía poderosa y lo mostraba al mundo a través de esta prenda que, sin embargo, no terminó generalizándose en esta época, pero sí fue una herramienta utilizada por las mujeres que empezaban a vislumbrar el cambio que terminaría por producirse a finales del siglo XX (Bard, 2012).
Bard (2012) afirma que esta prenda ponía en peligro la masculinidad de un hombre que se sentía amenazado por esta mujer moderna que estaba reclamando su lugar en una sociedad desigual con el género femenino. Sus armas eran sus ganas de trabajar y esta vestimenta que rompía con los convencionalismos. Chanel utilizó estas armas, trabajó y lució pantalones, además supo recoger la esencia de la garçonne que ella también era en sus creaciones, aunque los pantalones no aparecieron en sus diseños si creó trajes sastre que masculinizaban la figura femenina. Por lo tanto, hablar de Coco Chanel es sinónimo de hablar de la garçonne.



[1] Victor Margueritte (1866-1942) fue un reconocido escritor francés cuya obra “La garçonne” supuso tal controversia que le fue retirada la Legión de Honor que había conseguido durante su brillante carrera militar.

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